Lunes 11 Diciembre 2017

Problema fundamental

 

El pueblo de Dios que peregrina en la Diócesis de Cúcuta, vive la fe en medio de una cultura globalizada por la ciencia, la comunicación y la economía; su ubicación fronteriza lo expone más a la ruptura del tejido social; además vive situaciones de violencia e inseguridad, conflicto interno,  ilegalidad e impunidad, falta de respuesta a la multiplicidad de culturas, deterioro de la salud, desplazamiento, empobrecimiento progresivo y masivo, marginación, exclusión y hambre, sin posibilidades de acción hacia un cambio social en la línea de la justicia, equidad, reconciliación y paz.

Todos estos hechos contradicen el proyecto del Padre y nos interpelan a los cristianos a un mayor compromiso en favor de la cultura de la vida.

Al interior de la Iglesia hay un buen grupo de bautizados que han logrado hacer una opción de fe por Cristo; han crecido en el sentido de pertenencia a la Iglesia y muchos agentes pastorales han logrado asumir las estructuras y los métodos para la Nueva Evangelización; pero falta que todo el proceso se profundice más en la espiritualidad de la comunión, en la formación y el seguimiento de Cristo en la Iglesia. A su vez, las diferentes áreas de pastoral desarrollan su trabajo desarticulado, sin visión común, razón por la cual no han logrado establecer una atención pastoral, orgánica y participativa a la sociedad y población civil.

Todo esto no ha permitido servir a la unidad de todos mediante un proceso permanente de evangelización.